miércoles, 13 de junio de 2012

Rockstar-size speedball shoot

Me siento a mirar al horizonte y no lo encuentro.
No existe norte. Ni las agujas en las doce en punto en mi reloj.
Ni siquiera le veo sentido al dos más dos. 
¿Compases de cuatro por cuatro? A puñados los pierdo yo. 

Un adolescente cualquiera ahogado por el peso del mundo,
otro ladrillo más, otro sucio ladrillo en el muro
de la vergüenza, del silencio, del miedo...
incapaz de afrontar los problemas, un acorde roto. Mejor dos. 

Como una de esas leyendas pasadas de rosca, 
demasiadas vueltas, y demasiado rock and roll. 
La bilis me sabe demasiado dulce en la boca,
amargo es el sabor de lo que antes era suave alcohol. 

Quema mi garganta la vida, ya perdida,
otro sinsentido, un nuevo camino
que no me atrevo a andar sin ayuda...
Vuelvo a tener catorce años y a sentir temor. 

Es lo que tienen las leyendas, que son leyendas por que su tiempo ya pasó,
un tiro de speedball  tamaño de estrella del rock
que corta con tijeras de papel los hilos sin color
de un tapiz tejido a base de momentos carentes de valor. 

Demasiado estrés. Demasiado caminar a solas. 
Demasiado lamentarme por no ser capaz de aferrarme a lo que puede ser mi salvación.
Demasiadas gilipolleces y metáforas que no llevan a nada
y demasiado tiempo culpándome de ser un cabrón...

...cuando yo no soy así. 
...ya he olvidado cómo soy. 
...creo que he olvidado QUIÉN soy. 
... te lo digo yo. 

Y como siempre, tengo miedo a que las cosas cambien, por mucho que me alegre de que sigan otro rumbo que no es el que en un principio yo quería tomar. Tengo miedo a empezar a caminar, no darme cuenta de que ya estoy casi al final y sin motivo aparente darme la vuelta para deshacer lo andado. 

Vaya mierda... 
¿...no?



Y entonces, el pájaro gritó:

[La parte que iba aquí ha sido censurada por el propio autor. ¿Porqué? Porque a quien de verdad le interese no se limitará a sentir lástima. No es lo que quiere. Quiere horas de palabras sencillas, nada de compasión. Una patada en la espinilla para que despierte de una vez y deje de quejarse de que la vida es una bala y el destino un francotirador. ]

Además, ¿No resulta más divertido preguntar por aquello que parece prohibido o nos quieren ocultar? Dime, ¿eres tú quien va a atreverse?

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