lunes, 25 de junio de 2012

Hole

Arráncame el corazón, para que no pueda sentir nada más. 
Arráncame los ojos, para no volverte a mirar. 
Arráncame la lengua, que de mi boca no escapen mentiras
y arráncame la vida, pues sin ti, ni es tuya ni es mía. 

No me dejéis amar a nadie más, bajo ningún concepto,
pues me convertí en un monstruo hace tiempo
y solo devoro los sentimientos que me muestran
y los escupo y estrello contra las piedras. 

Dejadme en silencio, atado con cadenas en algún abismo, 
más hondo que el infierno, más oscuro que tus ojos,
más caliente que tus besos y más profundo que mis miedos. 
Y no me dejéis salir nunca más, os lo ruego. 

Arrancadme el corazón, como os he pedido. 
Sacadme los ojos, o te miraré de nuevo. 
Evita que pueda hablar, y arráncame la vida
con ese cuchillo de cristal, frágil, que solo existe en mis sueños. 

miércoles, 13 de junio de 2012

Rockstar-size speedball shoot

Me siento a mirar al horizonte y no lo encuentro.
No existe norte. Ni las agujas en las doce en punto en mi reloj.
Ni siquiera le veo sentido al dos más dos. 
¿Compases de cuatro por cuatro? A puñados los pierdo yo. 

Un adolescente cualquiera ahogado por el peso del mundo,
otro ladrillo más, otro sucio ladrillo en el muro
de la vergüenza, del silencio, del miedo...
incapaz de afrontar los problemas, un acorde roto. Mejor dos. 

Como una de esas leyendas pasadas de rosca, 
demasiadas vueltas, y demasiado rock and roll. 
La bilis me sabe demasiado dulce en la boca,
amargo es el sabor de lo que antes era suave alcohol. 

Quema mi garganta la vida, ya perdida,
otro sinsentido, un nuevo camino
que no me atrevo a andar sin ayuda...
Vuelvo a tener catorce años y a sentir temor. 

Es lo que tienen las leyendas, que son leyendas por que su tiempo ya pasó,
un tiro de speedball  tamaño de estrella del rock
que corta con tijeras de papel los hilos sin color
de un tapiz tejido a base de momentos carentes de valor. 

Demasiado estrés. Demasiado caminar a solas. 
Demasiado lamentarme por no ser capaz de aferrarme a lo que puede ser mi salvación.
Demasiadas gilipolleces y metáforas que no llevan a nada
y demasiado tiempo culpándome de ser un cabrón...

...cuando yo no soy así. 
...ya he olvidado cómo soy. 
...creo que he olvidado QUIÉN soy. 
... te lo digo yo. 

Y como siempre, tengo miedo a que las cosas cambien, por mucho que me alegre de que sigan otro rumbo que no es el que en un principio yo quería tomar. Tengo miedo a empezar a caminar, no darme cuenta de que ya estoy casi al final y sin motivo aparente darme la vuelta para deshacer lo andado. 

Vaya mierda... 
¿...no?



Y entonces, el pájaro gritó:

[La parte que iba aquí ha sido censurada por el propio autor. ¿Porqué? Porque a quien de verdad le interese no se limitará a sentir lástima. No es lo que quiere. Quiere horas de palabras sencillas, nada de compasión. Una patada en la espinilla para que despierte de una vez y deje de quejarse de que la vida es una bala y el destino un francotirador. ]

Además, ¿No resulta más divertido preguntar por aquello que parece prohibido o nos quieren ocultar? Dime, ¿eres tú quien va a atreverse?

miércoles, 6 de junio de 2012

(Anti)Reflexiones

Soy esclavo de una duda, 
soldado de un silencio,
gladiador marcado a fuego
por la resignación, a oscuras. 

Silencio vivo de colores,
momento eterno de fugaz descontrol. 

De la NADA victorioso líder,
infatigable ardor de mis demonios,
castigo divino, condena de vivos
y vino para el hombre libre.

Incesante zumbido innegable
acompañado de la luz ausente. 

¿Qué ha de hacer un hombre ante el silencio? 
¿Qué ha de hacer sino aguardar y seguir amando?
No le importará no ser correspondido, 
ya robó una flor, y la sostuvo entre sus manos. 
Demostró que podía cuidar de ella, 
regarla con sus sonrisas,
y hacerla crecer con sus miradas. 

Y esperará todo lo que haga falta a que esa flor tenga a bien ver la luz del sol, para observarla por mucho tiempo, o volver a ocultar su aroma a quien la robó.