viernes, 27 de abril de 2012

Las lágrimas de la serpiente


¡BASTA!
Quiero estallar en un mar de lágrimas y reírme de mi mismo mientras lloro.
Golpear con fuerza el silencio y a gritos romper el tiempo.
No dejar escapar un solo segundo y salir corriendo hacia donde más ansío.
Un lugar que desconozco.
¿ACASO NO ES SUFICIENTE?
No soy capaz de soportar toda esta presión,
Esa sensación de incertidumbre que me invade
Y se apodera de mis sueños.
Déjame al menos descansar.
¡DETEN ESTA LOCURA, TE LO RUEGO!
¡Mátame! ¡Apuñala mi pecho!
Busca mi corazón y arráncalo sin piedad alguna,
Deshazte de mis sentimientos y conviérteme en frío acero,
Carcasa vacío, tedioso y oscuro odio que en mi te escondes.
¡YA NO PUEDO MÁS! ¡SERÉ TU ESCLAVO!
Sana mis heridas, o desgarra aún más mi cuerpo.
Déjalo irreconocible a ojos del resto,
Que no quede rastro alguno de que, cierto día,
Yo también fui humano. Ya no quiero serlo.
¡ABANDÓNAME A MI SUERTE!
Haz mofa y befa de mis ruegos,
Bebe de mi llanto y escúpeme en la cara.
Que sirva de escarmiento y a la vez sea escarnio.
Pero, te lo suplico, como si me hubieran condenado a muerte,
Y no hubiera forma de redimirme ni ahora ni nunca,
Y se me hubiera vetado el perdón…  acaba con mi sufrimiento.

domingo, 1 de abril de 2012

The Son of Bragi and the Hummingbird

Quiero.
Que mis ojos se cierren un instante
y no exista el vacío
cuando se haga el silencio.

Quiero ser bandido de momentos,
Un loco bastante cuerdo
e impulsivo cobarde sin tiempo
que necesita planificar.

Cyrano que pide permiso para robar un beso,
Romeo con vértigo, ansiando subir a tu balcón,
Casanova al que le importan los sentimientos,
Todo eso puedo ser yo. Todo eso quiero ser yo.

Para ti.

Pero solo soy poeta a merced del viento,
paleto de pueblo sin sensibilidad,
incapaz de decir a la primera
nada que merezca ser escrito.

Y tengo miedo. Siempre lo tengo.
De todo y de nada, mucho cuento.

Si no despierto a tiempo
para ver el trigo brillar al sol
buscaré una rama donde hacer un nido
y seguir soñando por un tiempo.
Y si las hojas caen
y resulta que abrí los ojos,
batire las alas, alzaré el vuelo,
y huiré en completo silencio.