domingo, 1 de abril de 2012

The Son of Bragi and the Hummingbird

Quiero.
Que mis ojos se cierren un instante
y no exista el vacío
cuando se haga el silencio.

Quiero ser bandido de momentos,
Un loco bastante cuerdo
e impulsivo cobarde sin tiempo
que necesita planificar.

Cyrano que pide permiso para robar un beso,
Romeo con vértigo, ansiando subir a tu balcón,
Casanova al que le importan los sentimientos,
Todo eso puedo ser yo. Todo eso quiero ser yo.

Para ti.

Pero solo soy poeta a merced del viento,
paleto de pueblo sin sensibilidad,
incapaz de decir a la primera
nada que merezca ser escrito.

Y tengo miedo. Siempre lo tengo.
De todo y de nada, mucho cuento.

Si no despierto a tiempo
para ver el trigo brillar al sol
buscaré una rama donde hacer un nido
y seguir soñando por un tiempo.
Y si las hojas caen
y resulta que abrí los ojos,
batire las alas, alzaré el vuelo,
y huiré en completo silencio.

1 comentario:

  1. ¿Qué decir?... Es hermoso, así, sin más.

    ¿De estos poemas que te rondan en la cabeza incluso horas después de haberlo leído?

    Pues eso.

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