jueves, 8 de marzo de 2012

Bubbles and Hammers

La entrada de hoy se escapa un poco de la dinámica a la estareis más que acostumbrados. Eso os lo aseguro. No por ello, va a dejar de retratar sentimientos, ni vivencias de mi vida que me han marcado de una u otra manera. Ahí va la historia. Todo comenzó en verano de 2009...

Recuerdo que me concedieron una beca o un tipo de ayuda para irme un verano a Swords, una localidad irlandesa preciosa. No demasiado grande, ni tampoco pequeña en absoluto. Muchas veces teníamos que coger un bus de línea para ir de una punta a otra, pero se podría haber ido perfectamente andando, aunque con un poco de esfuerzo.

Por las mañanas teníamos que asistir a un cursillo de inglés. A mi me tocó en la clase de nivel avanzado, pero me sentía un poco pez fuera del agua. Al menos durante los primeros días. Una chica coreana, una japonesa, italianas, polacas, uruguayos, brasileños, más italianos, y un par de chicas españolas (andaluzas) además de los cuatro o cinco amigos españoles que fuimos con la misma beca, compartíamos clase con una profesora londinense, a la que cogimos mucho cariño. Dee Doyle. Ese nombre no creo que lo olvide, era una persona maravillosa, que se esforzaba por enseñarnos algo más que un idioma.

La cuestión es (si, ya... ya solté la lagrimita, los hecho de menos a todos, dejadme seguir, cabroncetes) que teníamos las tardes libres hasta cierto punto, y los fines de seman eran casi nuestros. Como convivíamos con familias irlandesas, en parejas, solíamos pasar un tiempo con ellos antes de poder irnos de juerga o a hacer el macarra por ahí. Qué menos, viendo cómo nos trataban... solíamos jugar con sus niños, les ayudábamos en casa, y veíamos el futbol o leíamos tabloides por el simple hecho de que era la única forma de aprender inglés.

Las tardes eran algo monótonas. Tabaco de liar Golden Virginia (algo más barato que el resto), cerveza polaca Prazsky (muy barata, sabor mediocre, y ya habíamos aborrecido la Guinness al tercer día) y un parque donde jugar a las cartas o símplemente charlar de música, coches, tetas o lo que se nos ocurriera. Con la cerveza convenientemente escondida, claro está. Nos podía caer un buen paquete si nos pillaban.

Pero lo realmente interesante eran los fines de semana. Solíamos coger el autobús y nos marchábamos a Dublín, donde se movía la verdadera juerga. Estaba Little Amsterdam (Donde encontrabas de todo, y cuando digo de todo, es TODO. No tuve la suerte de probar nada, por desgracia. Aún era menor y entonces SI que hubiera tenido problemas serios), Trinity College, Temple Bar, la estatua de Molly Malone, Croke Park... aquello era realmente interesante. Disfrutaba paseando de un lado a otro de la ciudad, evitando coger todos los autobuses posibles (valían un ojo de la cara y prefería gastarme mi dinero en otras cosas como revistas, música o tabaco. En aquella época fumaba muchísimo, y el tabaco en Irlanda no es precisamente barato). Iba completamente a mi bola.

Pero sin duda alguna, y ahora llego a la parte que venía a contaros, es lo que me pasó casi al final de mi viaje. Pongámonos en situación 25 de Agosto, por la tarde, calorcete agradable y acostumbrado al horrible acento irlandés que se te pega como una auténtica lapa, y luego nadie te entiende cuando hablas. Caminaba con cierta amiga por la calle, pensando en mis cosas. Seguramente dándole la coña sobre algún disco, un grupo o vaya usted a saber qué paranoias que rondaban mi cabeza. En ese instante, vi a un hombre con la camiseta del West Ham United.

Llegados a este punto, he de aclarar que me declaro fan incondicional de este equipo, mucho antes de haber visto la película que les ha dado tanta fama (buena o mala). El equipo lo conozco por ser el favorito del grupo británico de Heavy Metal, Iron Maiden. Me picó la curiosidad, rebusqué información al respecto, y me enganché a ellos. Me he convertido en un Hammer y no me avergüenzo. (HAMMERS! HAMMERS! HAMMERS! ICF! ICF!) [perdonad este lapsus, me puede el espíritu hooligan].

Volviendo al hilo, de aquél hombre con la camiseta de mi equipo británico favorito, no pude evitar acercarme a hablar con él. Me chocó que los irlandeses siguieran tan fervientemente la Premiere League, y más a un equipo tan modesto como mis queridos Hammers. Tras amablemente pedirle que me confirmara si era fan del West Ham (recordemos que esta gente siempre anda "Sorry" por aquí y "Excuse me" por allá)  me respondió con un sonoro y profundo OI! Fue superior a mí y me puse a hablar con él. Me decía que iba con prisa, el partido era esa tarde noche y aún tenía cosas que hacer, pero que me invitaba a un Pub cercano que conocía, donde todos eran grandes fanáticos de este equipo, y donde estaría como en casa.

-Sure! If my bus doesn't leave early, I'll be there. Who's playing tonight?
-MILLWALL, SON! MILLWALL! It's on the papers!

(Y ahora para los que no tienen ni puta idea de inglés)

-¡Claro! Si mi autobús no sale demasiado temprano, a´llí estaré. ¿Con quien juega esta noche?
-¡MILLWALL, HIJO! ¡EL MILLWALL! ¡Viene en los periódicos!

Ahora toca la aclaración. El Millwall es el rival directo del West Ham United. Las hinchadas se llevan a matar, pero de verdad. Está reconocida como la rivalidad más encarnizada de la liga inglesa, y cuando los del ICF y los "Bushwackers" puede pasar de todo. Son más de cincuenta años de peleas con muertes incluidas, que se remontan a hace cien años, por disputas de trabajadores de los muelles.

¿Qué decir en aquél momento de éxtasis deportivo? Le aseguré que si podía, allí estaría con una buena pinta en la mano (no le mencioné el detalle de que aún era menor, pero ni a él le importaba ni a mí me importaba) cantando el himno de mi equipo, odiando con todo mi corazón a esos cobardes del Millwall. Por desgracia no pudo ser. El último autobús salía unos minutos antes del partido y en el trayecto de Dublin a casa me perdería gran parte de este. No recuerdo muy bien si ese día paramos en la bolera que había a medio camino o no. Solíamos hacerlo alguna que otra vez, pero no recuerdo si esta en concreto lo hicimos.

Al llegar a casa, había olvidado el partido. Por completo. Al día siguiente no me molesté en leer los periódicos, y como andaba empaquetando las cosas para volver a España, y despidiéndome de los amigos que allí había hecho no volví a reparar demasiado en el partido. Ni siquiera pregunté el resultado. Lo interesante, y todo el meollo de la cuestión, fue estar esperando en el aeropuerto, haciendo el macarra para ver si una monja me maldecía, o me excomulgaba o algo parecido, cuando mi cerebro se activó al ver un pantalla sobre una columna. No sé lo que llamó mi atención, pero me quedé embobado mirándola, y mi sorpresa fue impresionante al ver un video de noticas que, si no era el que os voy a poner a continuación, era muy parecido.


Impresionado, dejé de intentar que la monja aquella me lanzara agua bendita y gritara en gaélico "Satán, libera a este siervo tuyo!" (eso último no pasó, ¿pero a que hubiera molado que te cagas?) y me centré en la noticia. No era posible que me hubiera perdido el partido del siglo, con disturbios y todo. La noticia traspasó fronteras, vaya que si lo hizo...


Yo por mi parte, eché de menos a quél hombre con la camiseta de los Hammers, el bar donde fue a ver el partido, la pinta que no me tomé... y los disturbios en los que no tomé parte. Pero me volví a España, recordando todo lo bueno que había vivido allí, con muchísimas ganas de comerme una tortilla de patata, ponerme hasta el ojete de gazpacho, y ver a mi familia a la que tanto había echado de menos.


Y esa es la historia de cómo casi me convierto en parte de una enfurecida masa de Hooligans descamisados y borrachos. ¿Quién sabe lo que hubiera pasado si yo no hubiera cogido ese autobús?

I'm forever blowing bubbles, pretty bubbles in the air,
they fly so high, they reach near the sky,
and like my dreams they fade and die...

Fortunes allways hiding
I've looked everywhere
I'm forever blowing bubbles...
Pretty bubbles in the air...

UNITED! UNITED! UNITED!

AVISO: La canción es la versión orginal, de la que se extrajo la letra, y la que se canta siguiendo el ritmo original. No la que cantan los GSE de la película Green Street Hooligan. Esa si la quereis, buscadla en internet. Yo me estoy adecuando a la realidad, y no a la ficción cinematográfica. Gracias.



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