sábado, 17 de diciembre de 2011

La tele está puesta, suena por aquí uno de mis discos favoritos (que por desgracia no escucho demasiado), y ninguna de las redes sociales me parece interesante en este momento.

No hace tanto frío como ayer, y no llueve. Se supone que todo va bien. Se supone...

¿Si todo está bien, porqué yo no lo veo tan claro? Todo es tan gris, tan sorprendentemente pesado y oscuro para mi...

No encuentro las palabras adecuadas para expresarme. No soy capaz de completar más allá de dos estrofas y alguna frase suelta para mis canciones. Y la música que me pongo para soportar todo este dolor no hace más que hundirme más y bloquearme.

Me bloqueo, me saturo, y termino estallando en un mar de lágrimas intermitentes que no me ayudan a sobrellevar esta situación. Dejo pasar el tiempo, y me doy cuenta de que nada ha cambiado. Tengo hombros en los que apoyarme, y un abrazo de una de mis mejores amigas consigue que olvide todo lo que me rodea. Unas cervezas y unas caladas que me distraen, pero que no me llevan a ninguna parte. Por desgracia.

¿Tanto me cuesta ser feliz? ¿Tengo que estar siempre sonriendo, a pesar de que no pueda, de que no sea capaz? Menuda sonrisa falsa de mierda me sale. Algunos se la creen y otros ven detrás de esta máscara que llevo puesta. Una máscara que lleva pintada sentimientos que ahora mismo no puedo mostrar de manera sincera.

Me doy asco, me desprecio, me siento vacío, falto de fuerzas para seguir adelante. Me tiemblan los dedos. Me tiembla el alma, el labio, y se me humedecen los ojos. ¿Merezco seguir sufriendo? Yo ya no lo se... ¿Tanto mal le he hecho yo al mundo en general? No entiendo entonces por qué tengo que sentirme así...

Ya no entiendo nada... solo quiero mandarlo todo a tomar por el culo...

Dejo esto inconcluso, porque ni siquiera soy capaz de encontrar las palabras adecuadas...