viernes, 23 de septiembre de 2011

Lust

Aviso: Este montón de letras y de incongruencias mentales excretadas por la mente del autor contienen un alto contenido que puede resultar ofensivo para la gran mayoría de las personas que conforman esta sociedad. La situación que vais a observar… es harto… indescriptible… y me ha costado horrores componer. Disfrutadla, y espero que no tengáis pesadillas…

Él le quitó la ropa, con mucha pasión, mirándola fijamente a los ojos. Azules como el cielo, tan claros como su pálida piel. Casi le arrancaba la ropa, quizá con un toque de furia. Comenzó a besar sus pechos, a rozar sus labios contra sus pezones. Sus manos sujetaban el rostro de ella, acariciándola, y se quedaron a la altura del cuello mientras la besaba, completamente ciego por la lujuria.
Se había convertido en una bestia sedienta de sexo y no podía parar. Comenzó a recorrer con su lengua el cuerpo de la muchacha, sus pechos, su vientre y sus muslos. Se detuvo en su sexo, y comenzó a jugar, primero con caricias y luego más rápido, de una manera en la que cualquier mujer se hubiera estremecido, y hubiera gritado de puro placer. Ella no.
Ella se mantuvo fría, quieta, inmóvil. Él se lo estaba pasando en grande, disfrutando de su erección, que no dejaba de notar con su mano, y decidió que era el momento de penetrarla. Lo hizo sin ningún tipo de miramiento, sin pararse a pensar en la muchacha. Con mucha fuerza, completamente distinto a la suavidad y el cariño que había mostrado al besarla entre las piernas.
Comenzó a hacerlo cada vez más fuerte, sin importarle lo que ella sintiera. Empujando con mucha fuerza, seguramente le estaba haciendo daño, pero no lo podía decir con toda seguridad. Subió su mano por el costado de ella, casi por la espalda y ahogó un grito mientras se corría dentro. Se miró la mano y observó que se había cortado. De la espalda de ella sobresalía un cuchillo.
El cuerpo de la joven estaba lleno de heridas, sangrantes. Su rostro estaba pálido, y el de él manchado por la sangre, encarnada. Y sonrió… por fin había sido suya…y ahora lo sería para siempre…
Y siguió penetrándola… ignorando el hecho de que estaba muerta…

P.D: No he podido ser más gráfico, no tanto como quisiera, porque creedme, me ha resultado muy dificil escribir eso... es una situación que me horroriza...