martes, 20 de agosto de 2013

El niño que leía tebeos

Que alegría conseguir encontrar en la red "Inmortel Ad Vitam" y "Les Maitres du temps".

La primera está directamente basada en la conocida como Trilogía Nikopol (Compuesta por La feria de los Inmortales, La Mujer trampa -mi favorita- y Frío Ecuador) de Enki Bilal, publicada en color entre 1980 y 1993. Toda una joya del cómic. Puede que tuviera catorce años, como mucho, cuando la leí por primera vez, y me fascinó de una manera tan profunda que llegó a ser una influencia para mi, a la hora de escribir y ambientar. Adoro a la protagonista de La mujer trampa. Es sencillamente una metáfora impresionante.



La segunda película, dirigida por René Laloux y con Jean Giraud, Moebius, como encargado de la animación. Recordemos que Moebius siempre sintió fascinación por la fantasía y la ciencia ficción, lo que le llevó a colaborar con grandes como H.R. Giger en lo que sería el resultado final (estético) de gran parte del universo Alien.


Es por eso que para mi es un gustazo encontrarme con joyas como esta por internet, ya que en formatos físicos son extremadamente difíciles de encontrar (no hablemos ya a un precio asequible o justo). Así pues, pienso disfrutarlas y hablaros de ellas en una próxima entrada, ya que cierto proyecto videobloguero está un poco parado y no sé cuando podré ponerlo en marcha. Si alguien está interesado en estas dos películas y no es capaz de encontrarlas, que haga el favor de pedírmelo por twitter (@OrangeSuru) y yo me encargaré de pasárselas, subtítulos incluidos (no hay forma de pillarlas en castellano... ¡pero qué demonios! En VO tienen más encanto, seguro). 

martes, 14 de mayo de 2013

Selección de Cine Español

Cuando hablo del Cine Español, no quiero que se me malinterprete. No pienso hablar de Amenabar, Almodovar, Trueba, Alex de La Iglesia, o de nadie que se les parezca en absoluto. En concreto, me gustaría hablar de dos autores que han dado un paso hacia adelante en las técnicas cinematográficas y por desgracia, no tienen el reconocimiento que se merecen por parte del público.

El primero de ellos, muy cercano a los hermanos Lumière, sintió fascinación por la invención de los franceses y comenzó a rodar películas con ellos antes de dirigir y rodar las suyas propias. Hablo de Segundo de Chomón, un directo que destacó de una manera impresionante en el mundo de lo que hoy consideraríamos efectos especiales.



Al ver cortometrajes como "Mètamorphoses" o "Satan s'amuse" podemos comprender el alcance de su fascinación, sintiendo que los trucos visuales a los que atendemos son más propios de la ilusión de un niño por un juguete nuevo, lo que lo hace aún más interesante si cabe, debido al mimo y el cuidado con el que han sido confeccionadas ambas obras.



Es justo decir, que España jugó un papel importante, muy poco reconocido en la historia del cine, por lo que el visionado y la difusión de los siguientes cortometrajes, solo puede contribuir a la recuperación de obras magníficas del cine que de otra manera, posiblemente acabaran en el olvido, contribuyendo a la ignorancia cinematográfica.



El segundo autor, posiblemente igual de desconocido, pero perteneciente a otra corriente audiovisual, no es otro que José Val del Omar, director vanguardista e incluso surrealista con un toque personal que pocos directores saben plasmar a la hora de montar una obra. 


Comenzó en los años treinta y una de sus obras más conocidas es el tríptico acabado de manera póstuma, compuesto por "Aguaespejo granadino", "Fuego en Castilla" y la obra conclusa tras su muerte, "Arcarinho Galaico". Con un fuerte arraigo a su tierra, Granada, el estilo que demuestra (y esto es una opinión personal) podría describirse como una visualización de las obras de Federico García Lorca, si en lugar de versos hubieran sido películas. 

Me hubiera gustado subir el tríptico completo, pero por desgracia he perdido los archivos (inconvenientes de la informática) y al parecer la compañía que ostentaba los derechos de sus obras ha decidido retirarlos de Youtube al no ser ellos quienes los han subido (irónico... podrían subirlos ellos mismos y así evitar la ignorancia cinematográfica de la que hablé antes). Pero para que os hagáis una idea, puedo ofreceros un enlace de la página web oficial que recoge sus obras, en concreto la sección de sus obras (que no vienen completas, pero sirven de fuente de información).




lunes, 18 de febrero de 2013

Reborn From Fire

Latido rápido y rítmico acelerado
culpa de tus brillantes, diamantinos cristalinos fríos,
claros y suaves, cálidos de fuego y vida.
Sonrisa loca y traviesa encadenada a la mía...

Suspiro largo, en corto, que me pierde en el tiempo,
detiene los tambores, bombo auricular y caja ventricular
que marcan nuestro compás preferido y define
no una melodía, sino una obra entera, sin un final. 

Hoyuelos que curan heridas y labios balsámicos,
cicatrizando miedos y complejos ajenos.
Dedos con brillantes, que en simbólico secreto
hilan un futuro que nosotros mismos tejeremos. 

A pasos pequeños, de gigantes para el resto,
sin arrepentimiento por los dulces pecados
que uno al otro nos regalamos a escondidas
y acabamos el uno la respiración del otro con un "te quiero". 

miércoles, 3 de octubre de 2012

Vacío

Ella se giró hacia él, y pareció reconocerlo. Ladeó la cabeza, con la mirada perdida, y dio un paso. Tan solo uno. Las lágrimas caían por el rostro del anciano, que la observaba fijamente. Su mujer, su vida, la persona que le había robado el corazón cincuenta años atrás, cuando era tan solo un arrogante imbécil al que le preocupaban más las faldas que los asuntos del corazón.

Ella dio otro paso. Él recordó su boda. Como lucía de blanco, en aquella iglesia junto al mar. La gente sonriendo, su padre orgulloso, la muchacha pletórica que portaba en su dedo el anillo que tanto esfuerzo le había costado, y que había pagado orgulloso, con el sudor de su frente.

La distancia cada vez era más corta, pero parecía que el trayecto era eterno. El nacimiento de su hijos, un muchacho y una chiquilla, gemelos. Las noches enteras sin dormir, contándoles historias de la guerra. Del tiempo que había pasado en Francia, donde conoció a su madre. Dos pares de ojos verdes clavándose en él, mientras se cerraban poco a poco, cargados de sueño, pero muy atentos a la cálida voz que los reconfortaba. Dos pares de ojos verdes, como los de su madre.

Tan solo faltaban unos milímetros y ella alzó los brazos, queriendo rodear el cuerpo, manteniendo la mirada fija en él. La boda de su hija, y su propio hijo en la universidad. Sintió el orgullo de su padre, y comprendió lo que significaba la vida. No la suya, sino ayudar a que la de los demás sea una vida feliz. Y entonces, la empujó, apartándola de ella, con el rostro empapado en lágrimas, y en con un grito más propio de una bestia descontrolada, apuntó a la cabeza de la que había sido su esposa, y disparó. Tratando de contener el llanto, le quitó la alianza y se la guardó en el bolsillo del pecho.

-Casi te coge... deberías haber disparado antes...

-Ha sido como ha sido. No volveremos a hablar de ello. 

-Deberías haberme dejado disparar a mi. Podrías haber acabado... -Se tragó el final de la frase. Ninguno de los presentes quería oírlo.

-Entonces ni siquiera tú hubieras tenido derecho a dispararme. Ese derecho corresponde a mi hijo, aquí presente. 

-¿Porqué, padre? -Preguntó una tercera figura.

-Porque desde que empezó esta locura, y los muertos no quieren quedarse en sus tumbas, nadie debería hacerse cargo del descanso de quien no le corresponde. Conocía a mi mujer, lo fue durante medio siglo. Fue vuestra madre, y mi esposa. Y esta ya no lo era... La piedad, solo puede otorgarla quien de verdad comprende el valor del sacrificio que esto supone. Acabar con ellos antes de que te muerdan, y te unas a esa blasfemia que es ir pudriéndote mientras devoras carroña por las calles. Por eso, hijo... no te haré partícipe de esa carga. 

Y sin previo aviso, y para evitar que aquella persona que amaba con locura, tuviera que hacer lo que él acababa de hacer, apoyó a toda prisa el cañón de la pistola, que tantas veces le salvó durante la guerra, en el interior de la boca, y apretó el gatillo, esperando que al final, hubiera paz, y no tanto dolor y sufrimiento.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Legendarium

Y entonces, de la oscuridad y el caos nació Sol. Un guerrero que se alzó en batalla contra los demonios que acosaban al mundo que le habían dado vida.

 Armadura dorada, portadora de luz cegadora, y espada de fe eterna en mano, era como los enemigos lo verían. No temía ni se fatigaba, y su única ocupación era lucha, y acabar con las bestias que sembraban el miedo en los corazones de los hombres. Pero se sentía muy solo. 

Los Dioses supieron ver su rostro, fatigado y marcado por las lágrimas. No tenía descanso su lucha, tratando de controlar todo el mal que seguía libre, y decidieron recompensarlo. Se sorprendió al ver oscurecer el mundo, y pensando que se trataba de un nuevo enemigo trató de atacar, pero no pudo. Se detuvo su avance cuando observó a un joven, que alumbraba al mundo, con luz titilante y tenue. 

No había una sonrisa en su rostro, pero sus ojos valían por mil sonrisas. Enseguida se enamoró de ella, pero los Dioses les prohibieron acercarse, de modo que en secreto mandaba todas las noches un pájaro veloz, batiendo las alas más rápido que ningún otro ave, pues el tiempo apremiaba, para enviarle las palabras que él mismo no se atrevía a decir. 

Así supo que se trataba de la Dama Luna, y que ella había nacido temerosa, sin más motivo que hacer compañía al guerrero, y que nadie la había creado para que ella tuviera que quererlo a él. No podía quererle, pero debía ser amada. 

Montó en cólera el Guerrero Sol, frustrado por la suerte que los Dioses le habían concedido, más irónica que como premio a sus méritos, e incapaz de descargar su ira, volvió a llorar, tratando de olvidar. Pero como todos sabemos, al olvidar dejamos atrás, y tras el día en el que brilla El Sol, llega la noche. Y esa noche en la que la Luna se miraba en el espejo que era el mar, pudo ver llegar a las lágrimas del sol, ardientes, y formaron las estrellas a su alrededor. 

Dama Luna, en ese instante, se enamoró perdidamente, comprendiendo el dolor del Guerrero Sol, y sintiendo su soledad como propia. Los Dioses, que son severos pero no crueles, permitieron entonces a Sol y Luna encontrarse cada cierto tiempo, y aliviar la carga de sus miedos y su soledad. 

viernes, 14 de septiembre de 2012

Frustración

Allí estaba a salvo. En su rincón, rodeado de oscuridad, no le hacía falta ver. No quería ver. Acurrucado en la esquina, sentado en el suelo, abrazándose las rodillas. Había perdido la cuenta del tiempo que llevaba llorando. Igual era mejor no saberlo.  

No dormía, una noche tras otra las pesadillas se apoderaban de su mente y le torturaban. En ocasiones era un perro negro, con los ojos enrojecidos y brillantes como la misma luz del sol, que caminaba hacia él dislocando las articulaciones, vomitando ascuas. Le perseguía, y a pesar de todo lo que pudiera correr, el perro siempre estaba allí. 

Tenía suerte cuando solo eran visiones de la guerra. Oír las bombas a su alrededor, siendo las explosiones la única luz en mitad de la noche. Arrastrándose por el fango, entre trincheras, bajo metros y metros de alambre de espino donde se le enredaba la ropa. Escuchaba los disparos, sin prestarles demasiada atención, eran más terribles los gritos de los que agonizaban a su alrededor. 

Deseaba que no volvieran las visiones en las que caminaba entre grotescas personas que se reunían alrededor de un caldero, cocinando algo que no acertaba a identificar, y que seguramente no quería saber de qué se trataba. 

Lanzó un grito, un verdadero lamento desde lo más profundo de su alma, y comenzó a reír a voces, mientras las lágrimas volvían a caer por su rostro. Comenzó a arrancarse la ropa, a tirones, y cuando estuvo desnudo por completo, clavó las uñas, alargadas y mal formadas por habérselas mordido. Sintió la quemazón del dolor, y la calidez de la sangre brotando, pero no se detuvo. Las clavó de nuevo en el pecho, como si intentara arrancarse el corazón. 

Tratando de abrir la cavidad torácica, sin éxito alguno, golpeó la cabeza contra la pared, una y otra vez, para desviar el dolor, mientras apretaba más con las manos desnudas, alternando con furiosos puñetazos. Y al fin, cedió. Pero no sangró, ni pudo ver sus huesos, ni oírlos crujir. Introdujo las manos, en lo que él entendió como un momento de felicidad, y haciendo un titánico esfuerzo, tiró hacia fuera con todas sus fuerzas, y observó que dentro solo hallaba oscuridad. 

Sin terminar de comprender, y sintiendo un dolor tremendo, se oyó un zumbido y un siseo, y en ese mismo instante, millares de serpientes y arañas comenzaron a brotar del hueco, como si de un nido en un tronco hueco se tratara. Sus gritos se elevaron de tono al contemplar todo aquél despliegue de arácnidos y ofidios huir de su pecho, sus lágrimas de sal se volvieron sangre y la vista se le nubló. Gritaba, pues se sentía impotente, no había nada que hacer, y no comprendía. Escapaba a toda realidad, solo deseaba que fuera otra pesadilla, y cerró los ojos. 

Cuando los abrió, se encontraba flotando en un lugar completamente distinto a donde había estado. Todo de blanco, cubierto por una especie de bruma blanca, y una calidez agradable. Vestía unos pantalones blancos, nada en los pies o el pecho, donde podía observar infinidad de pequeñas cicatrices enrojecidas, no superior a un centímetro ninguna de ellas. Deseó que aquello fuera la muerte. Que aquello fuera el cielo, si así podía llamarlo. Que fuera por fin la paz que había anhelado tantas noches. Que al final hubiera enloquecido y en uno de sus arranques de ira hubiera muerto, y ahora estuviera a salvo. 

Un golpe en el pecho le cortó la respiración varios segundos. Un segundo golpe, un tercero, y así varios. Hasta que se detuvieron. Comprendió que era libre...

El médico se acercó a la mujer con tono solemne  y negó con la cabeza. Pudo ver a la madre desmoronarse y a una muchacha joven acercarse a ella, para sujetarla y que no se hiciera daño al caer. La obligó a sentarse en una silla de ruedas y le dio de beber del vaso de agua que había ido a buscar. Mientras esta bebía, se secó las lágrimas y sus ojos quedaron clavados en el objeto que sostenía entre las manos. Una jeringuilla, sucia, con la aguja completamente devorada por el óxido.

Donde quiera que su hermano estuviese, deseó que estuviera en paz.

domingo, 9 de septiembre de 2012

(Te) Quiero

Constantemente pienso en una melodía, un ritmo sincero que no se detiene y que me cautivó desde el primer momento. ¿Quieres saber lo que deseo cada vez que lo escucho?

Quiero poder ver los misterios del mundo.
Quiero viajar a los lugares donde habita la magia.
Quiero mirar a los ojos a esa naturaleza viva que me llama.

Quiero mirar las estrellas y sentirlas cerca. 
Quiero observar una aurora boreal, y llorar.
Quiero que la belleza del mundo me ilumine la mirada. 

Quiero poder ver grandes aves , sin amo ni dueño.
Quiero verlas volar, libres de atadura o dolor.
Quiero ver sus plumas brillar al sol. 

Quiero ser ambicioso, y mirar la tierra desde el exterior del universo.
Quiero lo imposible, y ver el límite de la creación. 
Quiero (¡Deseo!) verlo todo. 

Pero si no lo veo reflejado en tus ojos, seguro que me parece aburrido, gris y vacío. 
Y así no quiero verlo,no me interesa.
  ¿Quieres saber cual era la melodía? Fácil... tus latidos batiéndose en duelo con los míos.